...y despuès de todo, yo sigo siendo, sigo creciendo.
Una vez màs soy alguien
[quizàs no sea quièn.. detalles del momento]



estoy entera.

Una tarde.

lo mejor de todo: todavìa me queda la indecisión
y alguien que me saque de este gran mundo malo para casarse conmigo.

aunque no sea cierto (verdades compulsivas)

Quizàs sea sòlo una palabra que se va y se repite desde la nada,
desde ese eco profundo y distante que llamamos pasado.
Quizàs estè ligado a todo lo que fui para alguien
y todo lo que no pude cumplir.
O lo que soy, fui y serè, aunque no sepa reconocer què es.

Dentro de este momento, mis dedos se transforman en pequeñas arañas que sòlo se preocupan en tipear. Tipear, tipear, tipear. Y hacerlo bien.

Decir que te extraño es insulso.
Pedirle la hora a un chico y pretender que tenga el reloj del conejo. Aunque sea conejo en mi imaginaciòn.

A veces me cuestiono- y bastante seguido- por què no puedo
ser de otro planeta,
de otra dimensiòn,
de otro juego.
Y aparece un felino [michi michi]
y me voy.

...[
Me convierto en pequeña, y soy sin ser, y no sè què soy, y en mi confusiòn yo sì. Sè. Siento, y siento bien [lasmanoslasvenaslosojos], aunque no ordene lo que pienso.
Aunque no me guste, y repita, y el eco de esa repeticiòn se haga monòtono, como todos los viernes que venìs y repetimos el mismo acto hasta que nos repugne.
O todos los sabados que llorè pensando en que soy menos que y no puedo cambiarlo.
Hasta que no pude ser màs, y lo aceptè, aunque nunca haya sido asì.
]...

Es lindo imaginar còmo podrìa ser,
siempre y tanto nos lleve a la angustia, al dolor del encierro
y el insoportable gusto a oscuridad.

Cuando te llenes
de todo eso que està
y veas,
Cuando termines
de llenarte con lo que ves
y no està,
-Ahì
vas a entender
todo lo que fue en vano
y sin embargo
hiciste
rompiste
moriste.

Todo por ser. Y sin saber què.
Pasar de nivel, un juego sin que las cucharas se debatan su existencia o no.

Y me pierde.
Me pierde la angustia de ser feliz
o no poder o no saber còmo
o saber y no saber si quiero
y que el querer sea encierro y el encierro angustia.
[ es que, al final, siempre fue lo mismo. ]

La cuchara, el conejo, la burbuja, los puentes, los ecos.

Vos y yo estabamos predestinados
y nos olvidamos del destino.
Vos y yo querìamos
y terminamos aceptando.
Es que nunca fuimos menos
que una responsabilidad.
[y sè que vas a entender, y no vas a querer que estè llorando, y no vas a querer no saber, y yo sì quiero y despuès de varias ýes que hacen perder el sentido de la oraciòn, me vas a besar, y yo voy a entender, y me vas a abrazar, y voy a calmarme. El mundo sigue, y nosotros tambièn]

Lo que nunca te dije, en realidad,
es que hay una existencia
que depende de un beso.

Quiero ser real
Quiero ser real
Quiero ser real

La crónica, una mirada extrema


Me gusta la palabra crónica. Me gusta, para empezar, que en la palabra crónica aceche cronos, el tiempo. Siempre que alguien escribe escribe sobre el tiempo, pero la crónica -muy en particular- es un intento siempre fracasado de atrapar el tiempo en que uno vive. Su fracaso es una garantía: permite intentarlo una y otra vez -y fracasar e intentarlo de nuevo, y otra vez.

La crónica tuvo su momento -y ese momento fue hace mucho. América se hizo por sus crónicas: América se llenó de nombres y de conceptos y de ideas a partir de esas crónicas -de Indias-, de los relatos que sus primeros viajeros más o menos letrados hicieron sobre ella. Aquellas crónicas eran un intento heroico de adaptación de lo que no se sabía a lo que sí: un cronista de Indias -un conquistador- ve una fruta que no había visto nunca y dice que es como las manzanas de Castilla, solo que es ovalada y su piel es peluda y su carne violeta. Nada, por supuesto, que se parezca a una manzana, pero ningún relato de lo desconocido funciona si no parte de lo que ya conoce.
Así escribieron América los primeros: narraciones que partían de lo que esperaban encontrar y chocaban con lo que se encontraban. Lo mismo que nos sucede cada vez que vamos a un lugar, a una historia, a tratar de contarlos. Ese choque, esa extrañeza, sigue siendo la base de una crónica.

La crónica es un género bien sudaca y es -quizá por eso- un anacronismo. La crónica era el modo de contar de una época en que no había otras. Durante muchos siglos el mundo se miró -si se miraba- en las palabras. A finales del siglo XIX, cuando la foto se hizo más pórtatil, empezaron a aparecer esas revistas ilustradas donde las crónicas ocupaban cada vez menos espacio y las fotos más: la tentación de mostrar los lugares que antes escribían.
Después vino el cine, apareció la tele. Y muchos supusieron que la escritura era el modo más pobre de contar el mundo: el que ofrece menos sensación de inmediatez, de verosimilitud. La palabra no muestra: construye, evoca, reflexiona, sugiere. Esa es su ventaja.

La crónica es el género de no ficción donde la escritura pesa más. La crónica aprovecha la potencia del texto, la capacidad de hacer aquello que ninguna infografía, ningún cable podrían: armar un clima, crear un personaje, pensar una cuestión.
La crónica es una mezcla, en proporciones tornadizas, de mirada y escritura. Mirar es central para el cronista -mirar en el sentido fuerte. Mirar y ver se han confundido, ya pocos saben cuál es cuál. Pero entre ver y mirar hay una diferencia radical.
Ver, en su primera acepción de la Academia, es "percibir por los ojos los objetos mediante la acción de la luz"; mirar es "dirigir la vista a un objeto". Mirar es la búsqueda, la actitud consciente y voluntaria de tratar de aprehender lo que hay alrededor -y de aprender. Para el cronista mirar con toda la fuerza posible es decisivo. Es decisivo adoptar la actitud del cazador.

Hubo tiempos en que los hombres sabían que solo si mantenían una atención extrema iban a estar prontos en el momento en que saltara la liebre -y que solo si la cazaban comerían esa tarde. Por suerte ya no es necesario ese estado de alerta permanente, pero el cronista sabe que todo lo que se le cruza puede ser materia de su historia y, por lo tanto, tiene que estar atento todo el tiempo, cazador cavernario. Es un placer retomar, de vez en cuando, ciertos atavismos: ponerse primitivo.
Digo: mirar donde parece que no pasara nada, aprender a mirar de nuevo lo que ya conocemos. Buscar, buscar, buscar. Uno de los mayores atractivos de componer una crónica es esa obligación de la mirada extrema.

Para contar las historias que nos enseñaron a no considerar noticia.

Existe la superstición de que no hay nada que ver en aquello que uno ve todo el tiempo. Periodistas y lectores la comparten: la "información" busca lo extraordinario; la crónica, muchas veces, el interés de la cotidianidad. Digo: la maravilla en la banalidad.
El cronista mira, piensa, conecta para encontrar -en lo común- lo que merece ser contado. Y trata de descubrir a su vez en ese hecho lo común: lo que puede sintetizar el mundo. La pequeña historia que puede contar tantas. La gota que es el prisma de otras tantas.

La magia de una buena crónica consiste en conseguir que un lector se interese en una cuestión que, en principio, no le interesa en lo más mínimo.

Porque la crónica, en principio, también sirve para descentrar el foco periodístico. El periodismo de actualidad mira al poder. El que no es rico o famoso o rico y famoso o tetona o futbolista tiene, para salir en los papeles, la única opción de la catástrofe: distintas formas de la muerte. Sin desastre, la mayoría de la población no puede -no debe- ser noticia.
La información -tal como existe- consiste en decirle a muchísima gente qué le pasa a muy poca: la que tiene poder. Decirle, entonces, a muchísima gente que lo que debe importarle es lo que les pasa a esos. La información postula -impone- una idea del mundo: un modelo de mundo en el que importan esos pocos. Una política del mundo.
La crónica se rebela contra eso -cuando intenta mostrar, en sus historias, la vida de todos, de cualquiera: lo que les pasa a los que también podrían ser sus lectores. La crónica es una forma de pararse frente a la información y su política del mundo: una manera de decir al mundo también puede ser otro. La crónica es política.

La información no soporta la duda. La información afirma. En eso el discurso informativo se hermana con el discurso de los políticos: los dos aseguran todo el tiempo, tienen que asegurar para existir. La crónica -el cronista- se permiten la duda.

La crónica, además, es el periodismo que sí dice yo. Que dice existo, estoy, yo no te engaño.

El lenguaje periodístico habitual está anclado en la simulación de esa famosa "objetividad" que algunos, ahora, para ser menos brutos, empiezan a llamar neutralidad. La prosa informativa -despojada, distante, impersonal- es un intento de eliminar cualquier presencia de la prosa, de crear la ilusión de una mirada sin intermediación: una forma de simular que aquí no hay nadie que te cuenta, que "esta es la realidad".
El truco ha sido equiparar objetividad con honestidad y subjetividad con manejo, con trampa. Pero la subjetividad es ineludible, siempre está.

Es casi obvio: todo texto -aunque no lo muestre- está en primera persona. Todo texto, digo, está escrito por alguien, es necesariamente una versión subjetiva de un objeto narrado: un enredo, una conversación, un drama. No por elección, por fatalidad: es imposible que un sujeto dé cuenta de una situación sin que su subjetividad juegue en ese relato, sin que elija qué importa o no contar, sin que decida con qué medios contarlo.
Pero eso no se dice: la prosa informativa se pretende neutral y despersonalizada, para que los lectores sigan creyendo que lo que tienen enfrente es "la pura realidad" -sin intermediaciones. Llevamos siglos creyendo que existen relatos automáticos producidos por esa máquina fantástica que se llama prensa; convencidos de que la que nos cuenta las historias es esa máquina-periódico, una entidad colectiva y verdadera.

Los diarios impusieron esa escritura "transparente" para que no se viera la escritura: para que no se viera su subjetividad y sus subjetividades en esa escritura: para disimular que detrás de la máquina hay decisiones y personas. La máquina necesita convencer a sus lectores de que lo que cuenta es la verdad y no una de las infinitas miradas posibles. Reponer una escritura entre lo relatado y el lector es -en ese contexto- casi una obligación moral: la forma de decir aquí hay, señoras y señores, señoras y señores: sujetos que te cuentan, una mirada y una mente y una mano.

Nos convencieron de que la primera persona es un modo de aminorar lo que se escribe, de quitarle autoridad. Y es lo contrario: frente al truco de la prosa informativa -que pretende que no hay nadie contando, que lo que cuenta es "la verdad"-, la primera persona se hace cargo, dice: esto es lo que yo vi, yo supe, yo pensé -y hay muchas otras posibilidades, por supuesto.
Digo: si hay una justificación teórica -y hasta moral- para el hecho de usar todos los recursos que la narrativa ofrece, sería esa: que con esos recursos se pone en evidencia que no hay máquina, que siempre hay un sujeto que mira y que cuenta.

Por supuesto: la diferencia extrema entre escribir en primera persona y escribir sobre la primera persona. La primera persona de una crónica no tiene siquiera que ser gramatical: es, sobre todo, la situación de una mirada. Mirar, en cualquier caso, es decir yo y es todo lo contrario de esos pastiches que empiezan "cuando yo": cuando el cronista empieza a hablar más de sí que del mundo, deja de ser cronista.

Hay otra diferencia fuerte entre la prosa informativa y la prosa crónica: una sintetiza lo que -se supone- sucedió; la otra lo pone en escena. Lo sitúa, lo ambienta, lo piensa, lo narra con detalles: contra la delgadez de la prosa fotocopia, el espesor de un buen relato. No decirle al lector esto es así; mostrarlo. Permitirle al lector que reaccione, no explicarle cómo debería reaccionar. El informador puede decir "la escena era conmovedora", el cronista trata de construir esa escena -y conmover.


Martín Caparrós
(Extracto del Prólogo al libro "La Argentina crónica")

Built this way

Did you ever feel like you wanna be
someone else for just one day
did u ever feel like you wanna see
through another pair of eyes
Did u ever think I might wanna be
with anyone else for just one day
Did u ever really think of me
when I walked away

The look the dunks
and the bottle of Jack
the smokes the slouch and my eyes back
you think you know what you think you'll find
you think you'll figure me out tonight
but you'll never know what I won't share
coz I don't care, no I don't care
you think you'll figure me out tonight
but I don't care

And I wonder, if I'm just built this way
coz every man that I know makes me feel like I'm to blame
when it's over, me and my selfish ways
go back to start again
go back to start again

Did u ever feel like you should have said
something smarter at the time
Did u ever feel like you should have kept
it all to yourself
Did u ever think it might be your fault
I never promised anymore
Did u ever think it might not be me
now it was always me

The look the dunks and the bottle of Jack
the smokes the slouch and my eyes back
you think you know what you think you'll find
you think you'll figure me out tonight
but you'll never know what I won't share
coz I don't care, no I don't care
you think you'll figure me out tonight
but I don't care

And I wonder, if I'm just built this way
coz every man that I know makes me feel like I'm to blame
when it's over, me and my selfish ways
go back to start again

And I wonder, if I'm just built this way
coz every man that I know makes me feel like I'm to blame
when it's over, me and my selfish ways
go back to start again
go back to start again

The look the dunks and the bottle of Jack
the smokes the slouch and my eyes back
you think you know what you think you'll find
you think you'll figure me out tonight
but you'll never know what I won't share
coz I don't care, no I don't care
you think you'll figure me out tonight
but I don't care

And I wonder, if I'm just built this way
coz every man that I know makes me feel like I'm to blame
when it's over, me and my selfish ways
go back to start again

And I wonder, if I'm just built this way
coz every man that I know makes me feel like I'm to blame
when it's over, me and my selfish ways
go back to start again
go back to start again
go back to start again


Sabado en casa,
deberìa hacer cosas como volver a estudiar para ser como una salsa perfecta,
pero me hartè
[de la perfeccion, no de las salsas... ni las risas.]

por fin, TRANQUILA.

Desayunemos algo viejo

Un cafè, o dos.

Fàcil, ràpido, casi poètico por naturaleza.
Y por sobre todo, una mirada con secreto.

Pensè que no te conocìa,
y a pesar de todo volviste.

Me encanta entenderte, me encanta que estès
y lo sabès
aunque seamos nada.

Esto me resuelve algo... pudiste volver
por algo volviste
y yo cambiè y sigo siendo,
todo eso y yo
aunque con peros
SOY FELIZ
asì, eufòrica e histèrica, con todas las letras de emotiva.
Igual que fui
hace un año
en un beso escondido en una mirada
hoy mira y enfrenta

-¿Tomamos algo?
Somos tan viejos como refleje nuestra charla de ayer
y de hoy
y de todos los dìas que fuimos.

Bring me back to _____.-

cuando todo
solo està.
yellowcard
y vos,
gente,
actitudes que deberìan cambiar


pero
.


no sè si quiero, no sè si puedo.

creer o no creer en lo que se hace,
vivir o vivir igual sin querer.
crecer conciente o inconciente
y ser
el problema
solucionado.


ahora?
cuando todo
solo da espirales en el tiempo
exactas.
clavando espinas agudas
y conocidas.



por què grito?
por què soy?
-y por què no?

mismas preguntas, ninguna respuesta por ahora.


I can't keep this together,
And I might lose this year.
I can't get through December,
And you know all my fears.

Someplace, somewhere behind me,
I walked right through the truth.
Truth is that you're the one thing,
That always pulls me through.

This troubled life I choose..

You are the one that I need,
You know that I can still bleed.
Bring me back to life..
Bring me back to life..
You let me down from my cloud,
You keep my feet on the ground.
Bring me back to life..
Bring me back to life..

When I thought that I might,
Be invincible.
It wasn't long before I,
Was invisible.

To your eyes and I swear,
There's nothing left in here.
And the more you say you don't care,
The more I know you're there.


THIS TIME
i know how you feel
I WONT LET THIS GO
y el estùpido y asqueroso pero.

lo decìan las canciones (acumulando pensamientos)

Y de nuevo, nos atrapamos en este mundo pequeño que ni yo ni vos entendemos.
Estamos, eso es seguro.
Pero no sabes de dònde, ni hasta cuando, ni còmo vamos a hacer para sobrevivir.
too much, too many from outside. [Brake the silence]

No sabemos quiènes somos, pero somos.
Sin sentidos ni razones para juntarnos y tocarnos y descubrirnos.
somos muy poco. Pero sin nosotros no existimos.

Y es un cruce de miradas y te veo y me miràs y aunque a todos nos haga mal yo juego este juego de a tres. Inevitable,
yo no sè còmo no cambiarlo,
pero lo juego y disfruto, con la culpa que conlleva una simple mirada,
con lo que conlleva el pensamiento de esa mirada.

[SOLO]
Solo si.
si no fueras, quizàs.
O tal vez porque sos.
No quiero, o vos no querès, o ellos no quieren y vos les hacès caso.
Hay cosas en mi cabeza que llenan de veneno todo lo que pienso, y en eso estàn ellos.
No sè quièn sos, pero quiero intentar, y sin eso de saber que puedo, què me queda para confiarles? NADA. Y no sè còmo hacen para no valorarte.
El diamante que se esconde en tus ojos, no lo encuentran.
Y vos los escuchàs.

Tengo tanto miedo de que te convenzan que de por sì pienso que ya està.
Todo termina antes de mepezar.
Y es mucho para tirar por la ventana.


No quiero, pero termino siendo blanco o negro. Yo querìa ser gris.
Y guardarè algo de querer por si alguna vez te dicen que te vayas.
Simepre la misma canciòn me atraviesa los pensamientos. Y la dejo ser.
[Porque todo lo demàs ¿Què màs da? si te puedo abrazar sin parar...]

Tenemos toda la vida para discutir,
no empecemos ahora.
te hice hogar, y vos me hiciste fuerte.
Somos lo que quisimos, como pudimos.

el resto de lo que soy

Por primera vez quiero cambiar, ser y reinventarme de nuevo, y no puedo.

Ya soy alguien, para bien o para mal.
En esto me voy a convertir, en lo que quiera ser de acà para adelante.

"Cuando sabès que querès hacer el resto de tu vida, querès que el resto de tu vida empieze ahora"
Yo tambièn lo quiero. Hoy. Ahora.

Me imagino lo que nunca pensè que me hubiera llegado a gustar, algo estable, algo màs que yo. Y todo sale por dos nenas rubias con cara de angelitos.

Las canciones que voy eligiendo tampoco son aleatorias, el destino que elegìa fue sacudido y ahora siento impotencia por las cosas que llevè a extremos, o que no evitè hacerme. Siento. Y eso me hace feliz.

Quizà no logre lo que siempre quise ser, pero hoy en dìa no importa. Estoy preparada para que las cosas salga mal, y sea maravilloso. [Puedo dar todo por que eso pase. Ojalà pase.] Si llegaran a salir bien tomarìamos el camino largo. El que nos hace pensar, reaccionar.

Sea cual sea, mientras siga como voy va a ser el camino feliz.
Y el resto de mi vida va a empezar.

màs de lo mismo de todo lo de siempre





Time is never time at all
You can never ever leave without leaving a piece of youth
And our lives are forever changed
We will never be the same
The more you change the less you feel

Believe, believe in me, believe
Believe that life can change
That youre not stuck in vain
Were not the same, were different tonight
Tonight, so bright
Tonight

And you know youre never sure
But youre sure you could be right
If you held yourself up to the light
And the embers never fade in your city by the lake
The place where you were born

Believe, believe in me, believe
Believe in the resolute urgency of now
And if you believe theres not a chance tonight
Tonight, so bright
Tonight

Well crucify the insincere tonight
Well make things right, well feel it all tonight
Well find a way to offer up the night tonight
The indescribable moments of your life tonight
The impossible is possible tonight
Believe in me as I believe in you, tonight


mirà què otra cosa hice mientras pensaba en què vamos a hacer para tener una casa en el mar.
ojalà llueva mucho, y me vengas a buscar.